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Loco Afán: Crónica de un Sidario















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¿Cuánto dolor cabe en una vida?

Libro “La niña Ámbar” de Ivonne Toro. Este libro lo inicié en Santiago a pocos días de comenzar mi viaje a Ecuador, y lo terminé en Guayaquil, en mi dormitorio, con el aire acondicionado prendido porque la ciudad no se resiste de otra forma. Llevaba días leyendo "La niña Ámbar" con piano de fondo o los audífonos en silencio, sin conectar realmente con el lugar físico. Sólo el sonido blanco del aire y las palabras. No quería que terminara. Había extendido la lectura un día más, como si posponer el final pudiera cambiar en algo las cosas. Sabía que al terminar las preguntas no se iban a detener. Y no se detuvieron. En varios párrafos, sentí que algo me apretaba en la garganta. Era esa emoción que poco acostumbro a tener, rabia. Es la claridad brutal de que una niña supo exactamente qué necesitaba, protección, pertenencia, ser querida, y lo único que tenía para comprar eso era su cuerpo. Desde que nació hasta que murió, estuvo vulnerada. No hubo un momento en que alguien simplem...

EL PRECIO DEL BRILLO

Inicié la mañana caminando con pasos cuidados hacía la estación de metro. Mi cuerpo recepcionó rápidamente la altura de Quito. Con esto en mente organicé la visita al centro histórico partiendo desde un punto más alto, para luego ir en bajada y que el esfuerzo físico fuera menor.

LA PREVIA AL ESTRELLATO

Las dificultades que enfrentan las bandas de rock en sus inicios Muchas se quedan en el camino y otras deben tocar primero en antros de mala muerte donde ni siquiera les pagan. Lo hacen llenos de sueños y esperanza, afinando sus guitarras para salir optimistas a enfrentar el público. Aquí tres historias de bandas emergentes y los problemas que deben sortear en sus debut. Natalia Espinoza Schmittner. Marzo de 1987. El primer concierto de la banda es en una fiesta en casa, el líder se pasó quejando en el trayecto al lugar porque pensaba que merecían algo mejor, además ni siquiera les pagarían, y ni saben lo que es música, afirmó. La casa quedaba al final de una carretera de gravilla, en medio de un campo. Estaba decorada con una carátula de Metallica y otra del último disco de Def Leppard. Clavadas en la pared había varias señales de tráfico robadas. En un rincón del pequeño salón había una batería Tama montada de forma permanente, y a la salida de la cocina...