El boom de las
normas ISO inició en el año 2000, hoy 18 años después muchas organizaciones se
siguen sumando a la certificación, mientras que otras pocas se bajan del
sistema ya que consideran que es más gasto que beneficio.
Si bien son
muchas las instituciones certificadas, las casas que prestan este servicio de
auditorías no son tantas, entre las más conocidas se encuentra SGS, Bureau
Veritas, Aenor e IRAM. Entre todas ellas la competencia es alta y cada una se
quiere ganar una parte de la torta, todas están atentas a los precios y
clientes que se pelean. Todo este submundo es curioso, entre jefes y ejecutivos
comerciales todos se conocen, se saludan, pueden comentar sobre clientes y
normativas nuevas que van apareciendo en el mercado. Así también entre ellas se
tratan de llevar a vendedores que sobresalen o que llevan tiempo en la
competencia, un juego que algunos les parece sucio, ya que en algunos casos se
llevan personas sólo para obtener información que les pueda aportar a su
estrategia comercial.
Me comentan desde la visión como auditor y
ejecutivo de certificaciones que, “para muchas empresas el inicio es la parte más
pesada, porque les significa una pega adicional a la que hacen, muchos deben
vencer la barrera del miedo al cambio, debiendo incluir nuevos formularios en
sus quehaceres. Pero cuando el sistema ya está en marcha se dan cuenta que las
cosas se van simplificando al contar con una pega estandarizada”.
La norma ISO
9001 es la más vendida por ser más fácil de implementar, para muchos clientes
esta significa el punta pie inicial para avanzar a otras normas, como pueden
ser de seguridad laboral y medio ambiente.
Muchas personas
que no saben tanto del tema piensan que una empresa por estar certificada en
9001 debe tener productos de calidad, sin embargo, esta norma no esta encargada
de eso, sólo revisa que cumpla en cuanto
a gestión, además hay que considerar que algunas sólo certifican parte del
proceso, ejemplo recursos humanos, por lo que esa gestión debe cumplir con la
normativa, al poner un reclamo por ejemplo debería ser atendido de forma
rápida, entregando una respuesta al cliente e iniciando una línea investigativa
ya prevista. La idea es que se antepongan a situaciones que pueden poner en
peligro su funcionamiento.
Como bien dice
el dicho “en casa de herrero, cuchillo de palo”, estas casas certificadoras que
deberían tener todo en orden, prever situaciones y funcionar de manera
anticipada, no lo hacen. Así he podido ver como han estado meses sin
acreditación por el INN (Instituto Nacional de Normalización), que es el ente
regulador que permite y válida que estas organizaciones puedan hacer el proceso
de auditoría, pero al no estar preparadas como corresponde el INN las deja
“suspendidas” hasta que se acrediten. ¿Cómo es posible que pase esto? muchos
clientes no lo pueden entender, y es lógico que así sea, ¿cómo se puede confiar
así? Se esconde la basura bajo la alfombra y se le da prioridad al “problema”
del momento, se trabaja sobre la marcha. Es raro ver como hay clientes que
tienen unos sistemas tan bien ejecutados, simples pero poderosos en su orden y
eficacia, no puede ser que las empresas lideres estén dando la nota baja en
esto, teniendo tan buenos elementos como lo son los mismos auditores, que con
una evaluación dejarían a las no con observaciones, sino que, con oportunidades
de mejora relevantes.
Los lideres en
calidad deberían a lo menos estar en la categoría de “Great Place To Work”,
pero ¿qué pasó en el último intento de sumarse a esto? al menos en SGS cuando
se encuestó a los “colaboradores” y fueron por fin tomados en cuenta, vaya que
tenían cosas que decir. El clima laboral estaba por el suelo y no
necesariamente dado por el equipo de pares, sino en la confianza que nos
representaban las jefaturas.
En este sentido
no puedo dejar de preguntarme ¿qué valor tiene trabajar en un organismo líder
en servicios de calidad si en la intimidad de la oficina eso no se ve? Es como
que una compañía ejemplar en cuanto a servicios de tecnología tenga
computadores de los años 90, es absolutamente contradictorio. Y si vamos más al
detalle y pensamos en el comportamiento de las personas que sueñan con que
Chile sea algún día como Finlandia, el país más feliz del mundo, pero su
actitud en la calle es totalmente tosca, no le interesa el que va al lado, si
le puede dar el asiento a una señora y bota la colilla del cigarro al suelo,
aún cuando la municipalidad invirtió en basureros especiales en las calles. Se
piensa en A y se termina haciendo B, por lo que nos quedamos donde mismo y el
sueño queda como tal, sólo un sueño.
Si bien es
cierto que la cultura la hacemos todos, algunos que hemos sido la cara visible
de x entidad, no podemos estar tapando el desastre que está al abrir la puerta.
Los altos mandos deben hacerse cargo de generar un ambiente de trabajo que sea
responsable con lo que la empresa dice ser, porque así es como se terminan
yendo elementos positivos, al cortarle las alas y no generar un clima favorable
en el lugar de trabajo, que es donde más horas pasamos en el día.
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