Aprovechando
la visita a mi familia en Machali, decidí buscar allá algún patrimonio para
visitar, pero lamentablemente no encontré nada que me fuera atractivo de ir, al
menos no cerca. Pero en el camino vi la
casa de la cultura de la comuna, que en realidad no tiene mayor atractivo más
que los talleres que realizan, pero al pasar por ahí me acordé que en el año
2005 la tranquilidad del día a día se vio interrumpida, Machali siempre ha sido
considerada una comuna con mejor vivir que Rancagua en términos de tacos y
delincuencia, sin embargo al día de hoy esto ha ido cambiando por la sobre
explotación de los terrenos para construir más condominios, al punto que ya son
pocos los terrenos agrícolas que van quedando.
El
10 de junio del 2005, cuando la casa de la cultura era usada para entregar los
pagos del entonces INP, a primera hora estaban todos esperando sus pagos, en su
mayoría adultos mayores, cuando entran tres hombres y se ponen a la fila como
cualquier otra persona, pero eran delincuentes, cuando llega su turno, en la
caja aparecen las armas para llevarse los 43 millones que habían, parte el
tiroteo, todos al suelo, el guardia en su rol dispara y certero mata a uno y
los otros dos le dan un tiro que lo deja en el suelo, pero no conformes con
esto le dan tres más en el pecho y lo rematan.
El
atraco se fue de las manos y se van sin lograr lo planeado para huir lo más
rápido posible, pero en la puerta los esperaba Evaristo, que era un icono de la
ciudad ya que participaba en todas las actividades, se mezclaba en los desfiles
junto a los bomberos, carabineros, ayudaba estacionando autos y saludaba a todo
el mundo porque era más conocido que el mismo alcalde. Querido por toda la ciudad, era un niño en el
cuerpo de hombre. En su afán por proteger a los abuelitos trata de retenerlos,
los carabineros no llegaban aún. Con la violencia lógica de los atracadores le
disparan y lo matan.
En
esa época estaba viviendo en Viña, recuerdo el llamado de mi casa para contarme
lo que había pasado y me pareció muy irreal, eso no pasa allá, eso pasa en
Santiago pensé, sentí susto de que la tranquilidad en la que crecí se empezaba
a esfumar y de golpe.
En
los días siguientes llegó el funeral de Evaristo, toda la ciudad participó,
filas y filas de gente para despedirlo como un rock star de esta pequeña
comuna. Todos siempre agradecidos por sus gestos y ayuda desinteresada, sin
adicciones ni malas costumbres. Su hora llegó de la peor forma, pero sin miedo
se opuso de manera heroica.
Hoy
en la punta de diamante que separa las calles de ingreso y salida de Machali, y
frente a la casa aún pintada blanca con terminaciones azules, se encuentra un
monumento con su forma y la ropa que lo caracterizaba. Increíblemente ha sido
siempre respetado por los infaltables grafiteros, y no tiene una gota de
pintura ni escritos.
La
familia a la alcaldía sólo ha pedido una calle con su nombre, hasta hoy no lo
han hecho, no entiendo porque cuesta tanto esto, si era prácticamente hijo
ilustre de la comuna. Si Zalo Reyes puede tener una calle por qué él no?.
Esto
me llevó a pensar que tanto Machali como Rancagua son comunas con poca memoria,
el museo principal más que por su arquitectura presenta escasas presentaciones,
salas ambientadas en la colonia, teniendo mucho más que contar que esto. En la
plaza de armas, que fue remodelada, al igual que en Santiago y el resto del
país, que más que nada fue afearla dejándola con poco verde, allí hay un piso
abierto cubierto por vidrio que muestra restos de la batalla, que la verdad
poco se entiende. Una ciudad con tanto que contar se pierde alabando la plata
que deja Codelco, que ni eso tiene, perfectamente podrían tener un museo del
mineral, pero no, culturalmente hay mucho que hacer. Llegan los fanáticos cada
año atraídos por el mal llamado deporte el rodeo al “Champion”, que ni siquiera
debería seguir existiendo y no le dan lugar a otras actividades. La gente se
queja porque todo llega a Santiago y allá hay poco que hacer para distraerse.
Fuera
de todo esto pasa lo del teatro regional, que logró presentar obras y artistas
buenísimos, un lugar además cómodo y hermoso, pero se vio opacado cuando se
destapan las irregularidades de la administración, más de tres mil quinientos
millones de pesos perdidos en el espacio.
Rancagua
y la región en general se ha dejado estar con la excusa de que Santiago está
tan cerca, que para que invertir si la gente puede viajar, una tontera
magnánima.
Regreso
a Santiago y alcanzo a visitar la intervención de Ai Wei Wei en el Archivo
nacional, las diez columnas del frontis con miles de salvavidas originales,
usados por los refugiados que llegaron a la isla griega Lesbos, el paisaje es
impactante lleno de colores, sin embargo al ingresar no había más información,
esperaba algo más y supongo que la gente también, ya que la mayoría sin
entender entran y algunos pocos se detienen a preguntar, los guías responden
pero no alcanza para llevar esto a nuestra actualidad. Si bien al interior una
de las salas era sobre los migrantes que llegaron a Chile durante guerras,
igualmente no era fácil hacer el nexo entre ambas presentaciones.
En
la sala siguiente se encuentra la exposición “torcer la palabra: escrituras
obrera-feministas”, donde nos entregan una muestra de lo que era “La Alborada”
una publicación feminista del año 1906, donde ya se hablaban de brechas y falta
de espacios para la intelectualidad de las mujeres. Esto es muy aterrizable a
lo que acontece hoy, con las tomas y las marchas. Una pelea que se va a seguir
dando durante los próximos años, hasta que se logré la ansiada igualdad.
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